Cuidar de quienes están sufriendo es un llamado amoroso y, quizás heróico, pero no nos es gratis. Roshi Joan Halifax nos enseña un programa de cinco pasos para cuidar de ti mismo mientras cuidas de otros.

Man with baby on his back, with Roshi Joan Halifax.

Muy temprano por la mañana, un hombre que se veía exhausto y vestido con ropa harapienta caminó hacia el hospital rural en las montañas de los Himalayas cargando un bulto sucio y apestoso. Yo estaba en Nepal sirviendo en una de las clínicas nómadas del Upaya Zen Center. El doctor que encabezaba nuestro equipo se acercó al hombre, quien, sin decir una palabra, empezó a desenredar un gran nudo de trapos podridos para mostrar adentro a una pequeña niña quien había sido severamente quemada en su cabeza, brazos, espalda y pecho. 

Cuando examinamos a la pequeña niña, vimos que algunas de sus quemaduras estaban llenas de larvas que se retorcían, y otras quemaduras estaban gravemente infectadas. El hombre estaba enmudecido, pero sus ojos expresaban una tristeza terrible y una resignación profunda. Nuestro equipo médico intercultural se movilizó inmediatamente; la niña fue llevada a un pequeño cuarto de madera, donde las enfermeras locales y nuestro equipo occidental empezó a atender sus terribles heridas. 

Desde el principio, no sólo observé a los doctores clínicos y a la niña; también observé mi propio estado físico y mental. Hace tiempo trabajé como asesora en la unidad de quemaduras de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami. Esto fue en la década de los setentas, y por mi propia experiencia estaba consciente de cuán doloroso es el desbridamiento de heridas. Este proceso involucra el retirar el tejido infectado o muerto de las heridas. Los doctores clínicos estaban haciendo una labor masiva y ejemplar en esta niña.

Mi corazón se fue con la pequeña niña a medida que limpiaban sus quemaduras. Su llanto se reflejaba en la aflicción de su padre. A medio procedimiento, la niña parecía haberse metido dentro de mi piel. Me di cuenta de que estaba sobrepasada por mi percepción de su dolor -mi pulso había subido, mi piel se puso fría y sudorosa, y mi respiración estaba agitada. Me di cuenta que mi identificación con la experiencia de la niña estaba tornándose fuera de control, y si me iba a quedar en la habitación, tenía que pasar de una hiper-resonancia al cuidado, de la empatía a la compasión.

Este fue un ejemplo del tipo de aflicción empática, trauma secundario y sufrimiento moral que a menudo experimentan los servidores sociales cuando interactúan con quienes están sufriendo. Para ir más allá de tal aflicción y entrar en una compasión más arraigada y honesta, creé un proceso llamado GRACE.

La mnemotecnia de GRACE es la siguiente:

Generar atención

Recordar la intención

Alinearse con el yo/otro

Considerar qué va a servir

Entrar en acción comprometida y terminar

Generar atención, o reunir tu atención al pausar, tomar una inhalación y darte el tiempo de aterrizar en tu base. En tu exhalación, invítate a estar presente en un lugar de estabilidad en tu cuerpo. También puedes traer tu atención a una frase o a un objeto. Usa este momento de generar o reunir tu atención para interrumpir tus preconcepciones y expectativas, y para permitirte relajarte y estar presente.

Recuerda que tu intención es servir a los demás, actuar con integridad y preservar la integridad de los demás. Tu motivación te mantiene en el camino, te mantiene firmemente establecido en la moral y conectado con tus valores más altos.

Alinearse con uno mismo; primero al notar lo que está sucediendo en tu propio cuerpo, corazón y mente. Nota cualquier parcialidad que quizás esté presente y redirige tu perspectiva de un modo consecuente. Luego sintonízate con la otra persona y con lo que quizás esté experimentando en el plano físico, emocional y mental. 

Considera lo que realmente va a servir al dejar ir las preconcepciones y dejar surgir la sabiduría interna. A medida que el encuentro con la otra persona se desarrolla, nota qué puede estar ofreciendo ella o él en este momento. ¿Qué estás percibiendo, viendo, aprendiendo? Pregúntate, ¿Qué puede realmente servir aquí?  Echa mano de tu pericia, conocimiento y experiencia y, al mismo tiempo, manténte abierto para ver las cosas desde una perspectiva fresca. No brinques rápido a las conclusiones. 

Entrar en acción comprometida, es involucrarse éticamente, luego terminar la interacción y permitir que surja el siguiente paso. La acción compasiva emerge de un campo de apertura, conexión y discernimiento que has co-creado con la otra persona. Echa mano de tu pericia, de tu intuición y de tu sabiduría interna, y busca un campo común que sea consistente con tus valores y que apoye la integridad mutua.

 Viéndome en una situación altamente aflictiva y frágil mientras miraba a la pequeña niña nepali en un gran dolor, llevé mi atención a la sensación de mis pies en el suelo. Tomé una inhalación y me permití sentir arraigada a la tierra. Luego recordé brevemente que estaba ahí para servir, así como las demás personas que estaban trabajando con la niña. Mantuve mi conciencia en la situación y permanecí arraigada a la tierra. Cuando mi pulso empezó a volverse menos rápido y mi cabeza se empezó a aclarar, puse de nuevo mi atención en la niña. Todo esto ocurrió en unos segundos. 

Reconocí que, aunque esto era algo muy duro para la niña (y para los doctores clínicos también), los doctores, enfermeras  y ayudantes estaban salvando la vida de la niña. 

Tan pronto como tuve este pensamiento, me inundó una calidez y un sentido profundo de gratitud por el hombre que trajo a su hija a la clínica y por nuestro equipo, incluyendo a las compasivas enfermeras nepalíes, quienes estaban cuidando que la pequeña niña se mantuviera viva. Tomé toda la habitación en mí y envié amor y fuerza a todos los que estaban ahí, incluyendo a la niña. 

Unas horas más tarde pude ver a la niña y a su padre cuando él salía de la clínica con la niña en sus brazos. La cara de la pequeña estaba brillando y relajada y sus ojos estaban luminosos, así como los ojos de su padre. Se le quitaron años de encima a ese rostro. Ligeramente los abracé a ambos, hice una reverencia y vi en las manos de su padre las medicinas que le ayudarían a continuar su curación.

Después de que lo vi caminar cuidadosamente hacia abajo del sendero con su hija abrazada muy cerca, tuve el pensamiento de que si esta fue la única persona que recibió ayuda de nuestro trabajo, los meses de preparación para las Clínicas Nómadas de Upaya valieron la pena. Luego dejé ir este pensamiento rápidamente. Estaba “de demás”.

ACERCA DE  JOAN HALIFAX

Joan Halifax es la abad y maestra principal del Upaya Institute y el Zen Center en Santa Fé, Nuevo México. Su libro más reciente es Standing at the Edge: Finding Freedom Where Fear and Courage Meet, en el cual explora cómo podemos relacionarnos con los retos que estamos enfrentando en nuestro actual clima político de alta tensión.

ACERCA DE RATNA DAKINI (Traductora)

ratna dakini es una yoguini budista tibetana, poeta y traductora originaria de México. Ha publicado dos libros de poesía de dharma, el último titulado Sunbird (2020). Ha traducido para la Comunidad de Meditación de Tergar por Aprox. 6 años, y continúa traduciendo para Tergar, así como para la página en español de Lion’s Roar. Actualmente vive en San Miguel de Allende, donde enseña Yoga, practica danza y prepara un tercer libro de poesía.

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